lunes, 3 de abril de 2017

Desde la ventana de mi viaje

                                Desde la ventana de mi viaje
   
            La batalla perpetua en los cielos diurnos comienza, el sol lucha por vencer a las nubes espesas que lo agobian, a si los rayos de luz se abren paso entre ellas, derramando un verde claro en los pastizales.
 
     Las gotas de lluvia van hacia el suelo, nadan y alimentan el río. Entonces ¿es igual que la guerra de los hombres, que pasa destrozándolo todo o solo es el equilibrio de la naturaleza actuando?

El sol está presente, aunque los ojos humanos no lleguen a apreciarlo, está esperando su momento para renacer.

  Más allá de la fuerza con la cual golpee la tormenta su furia no es más que apariencia. La naturaleza no enfurece, solo busca recuperar el balance perdido.
La ira es un sentimiento que yace en el instinto animal de la raza humana. 

Es la humanidad quien ha perdido el camino de la paz siguiendo los pasos de una razón errada, con la aspiración de dominar y doblegar a la naturaleza, ha olvidado que el hombre solo es parte de ella, no es su dueño.

Por eso no debemos temer a la tempestad, las nubes que trae el viento no siempre son signos de tristeza en la bella prosa.

La lluvia cae, para dar sosiego a la tierra sedienta, cada gota que aparece, nos trae el secreto de la vida, nos recuerda que no importa cuán afligidos nos sintamos, el alivio siempre llegara en tanto exista un nuevo día. La oportunidad para hacer que todo cambie y florezca una esperanza.

Así contemplo desde la ventana de mi viaje, como los arboles pintan sombras en el horizonte ardiente mientras el profundo azul con sus diamantes de brillo tan intenso como lejano, despliegan todo su esplendor.


¡Que inmensa y discreta es la belleza ante nuestros ojos, estamos vivos para verlo, vivos para sentirlo intensamente, porque cada día es extraordinario!

Todos los derechos reservados ©  Patricia TORRES

domingo, 12 de febrero de 2017

Alba: alma de artista

En esta misma fecha 12 de febrero pero del año 1955 en la República del Paraguay, más precisamente en su capital Asunción, nacía mi madre Alba Sergia Centurión. 

  Mi máma será anonima en los grandes libros de historia, pero es tal mi admiración por ella, que no puedo evitar sentir deseos de compartir con quien me brinde su tiempo, sus historias, anécdotas  y enseñanzas.

Hoy hubiera cumplido 62 años. Eso me hizo pensar ¿Porque se suele recordar el día de la muerte de un ser querido, dejando de festejar su cumpleaños? Hay personas que nos dieron mucho amor y nos enseñaron tanto. Ellas merecen ser recordadas con alegría y respeto, no solo trágicamente.

Por eso hoy quiero decir: ¡Felíz Día de tu Nacimiento máma y que Dios te bendiga!
Otro de sus amores el baile.

 Alba: alma de artista 

 Dónde empezar hay tanto que contar, por suerte tuve una madre multifacética y muy interesante. Casi ideal para una hija escritora deseosa de escribir sobre ella, con el pasar de sus anécdotas verán que no exagero.
 A partir de ahora intentaré llamarla por su nombre Alba porque me interesa que la conozcan más allá de su relación maternal conmigo.


 Alba tenía un  gran talento artístico, tanto para el dibujo como para el canto, solía dibujar con una ramita en la tierra colorada del patio de su humilde casa, para luego borrarlo con los pies, por miedo al reto de su madre, quien le había prohibido hacerlo en los cuadernos de la escuela rompiendo los dibujos que ya había hecho. 

Suena bastante cruel, lo sé, pero no juzgo a mi abuela, a ella también la educaron severamente y simplemente era una mujer sola con dos hijos que a duras penas podía alimentar.

Cuando a la pequeña Nubí (el apodo de Alba) de 10 años le contaron que se venían para acá, para la Argentina. Soñaba que iba a conquistar a los argentinos cantando tango, jugaba entre las frazadas secándose al sol que hacía de telón y así sonaba su pianito una y otra vez: "chan chan chan..." ella iba aprendiendo con pasión y empeño las letras tangueras
Antes que se vendieran todos sus juguetes, porque corría el rumor que en la fronteras te sacaban todo.

Pero la familia de Alba eran simples inmigrantes pobres que debían trabajar para comer, así ella no pudo estudiar ni canto ni bellas artes, salió a trabajar a los 14 años, después de recibirse de perito mercantil, haciendo todo el resto de sus estudios trabajando. 

Canto en coros para calmar su miedo escénico. Yo adoraba oir como le cantaba a la comida "para que saliera bien" como ella solía decir. 
Y en reuniones yo le pedía que cante a lo que accedía, solo después de unas copas de vino tinto para sacarse la timidez. Todavía recuerdo como su hermosa voz llenó mi infancia de dulces canciones de cuna.

   Máma solia decirme que yo ya estaba en su destino,  que la había elegido como madre, porque tiempo antes de  que yo naciera ella empezó a dibujar ojos verdes idénticos a los míos.

El dibujo que ilustra esta entrada fue hecho por ella para mí. Yo le quería regalar a mi novio (mi actual esposo) un dibujo de un beso tras varios intentos fallidos, máma se ofrecio a hacerlo, con la condición de que yo lo pintara y de que nadie supiera que ella lo hizo.
Ilustración de Alba Centurión, la perfección del trazo en los rostros es de ella,
  aunque la corona de flores y los colores son míos.
Condición que hoy incumplo porque es uno de los pocos dibujos que conservo de esta gran artista y quiero compartirla con ustedes.

 las anécdotas de Alba con el arte, son incontables porque más allá de no poder cumplir sus sueños artísticos, ella jamás dejó de demostrar su gran talento. 

Todos los derechos reservados ©  Patricia TORRES

martes, 24 de enero de 2017

Sin pretensión de eternidad: Flores imperfectas al océano

Animación realizada por Patricia Torres con ayuda de C.F.N.


Flores imperfectas al océano

   
    Hoy me encuentro firme en mi decisión de desterrar para siempre de mí, los anhelos de perfección. Muchos amantes de las palabras van en búsqueda de esta preciada cualidad perdiéndose en ella, pues conciben la perfección como la belleza.
Es, en esos momentos, cuando llegan las noches en vela aguardando ansiosamente la rima perfecta, más aun, la palabra exacta que nos saque de la agonía y calme nuestro… ¿ego?

    En mi mente resuena cada vez con más fuerza la pregunta: ¿para qué? ¿Para satisfacer mi búsqueda de reconocimiento? ¿la aprobación? Y porque no ¿el asombro de los demás?

   Todavía no se ha cumplido en mi vida el sueño de todo escritor, ver una obra suya brillando bajo la luz en una vidriera de una buena librería. Aunque sé, alguna vez llegará ese maravilloso día, en mi corazón está escrito.

   Pero en mi tiempo presente soy libre, aquí no hay a quien complacer. Este es solo un blog más perdido en el océano cibernético, pero a la vez es mi lugar único y casi anónimo igual que yo.
De hecho, este espacio es mi verdadero yo sin limitaciones, ni miedos ni ataduras. Por qué no abandonarme, entonces, al placer de la sencillez, al vértigo de lo espontaneo.

    Para los humanos es desconocida la hora de su muerte.  Si  mañana me tocara partir quisiera simplemente cumplir con un deseo, escribir un poco cada día, aunque no fuera más que una tontería.
Porque es lo que soy, es lo que siento, es lo que me da alegría, por eso arrojo, mis flores imperfectas al océano. 
Quizás alguien las mantenga a flote, las reciba perdonando sus errores, viendo en ellas la belleza.  Y así den un poco de consuelo o de felicidad a una vida lejana y desconocida, tanto como me la brindaron a mi.
Con ese modesto acto estará cumplida mi tarea.


Todos los derechos reservados ©  Patricia TORRES

sábado, 14 de enero de 2017

Pétalos de Amor

                                             Pétalos de Amor
Ilustraciones de Patricia Torres
     Amo tus flores sean cuales sean sus colores
amo su tinte carmesí o sus pétalos azules,
porque no importa lo que en las aguas reflejes,  
te amo irremediablemente por todo lo que eres. 
En lo oculto y lo visible,
en tu inmensa lealtad,
en tu felicidad,
en tu esperada libertad,
en tus momentos nocturnos de genialidad
y hasta en tus enojos tormentosos.

Allí quiero estar para que te apoyes en mi 
y aunque a veces choques contra mí.
El mulle no se enoja con las olas,
ni las aguas se aleja mucho de las rocas.
Mira hacia un lado
y siempre me veras.
Vistas de sedas
o de harapos
pide mis manos
y siempre las tendrás.

Porque al amor no le importa cuántos sean sus colores,
pétalos blancos, celestes o azules
lo que importa es que tan fuerte sean sus raíces.      

   A C.F.N. el  Gran amor de mi vida.

Todos los derechos reservados ©  Patricia TORRES

martes, 10 de enero de 2017

El arrullo del viento


                         El arrullo del viento
ilustraciónes de Patricia Torres


Gotas de lluvia dan brillo al atardecer
como caricia serena,
sobre mi rostro se dejan caer,
liberando delicadamente, ante mi
lo hermoso de mi verdadero ser.
El tiempo me alcanzó,
 negándome a crecer.
Mas la naturaleza sabia es,
 no dejando de correr.



Como un río que fluye,
dentro de su cause. 
¡Pero con pasión y sin cesar!

Dejar de pensar 
es idéntico a volar.


Ser uno con el arrullo del viento,
sin presente, ni pasado,
sin importar el sufrimiento.

Ser feliz en este momento,
de lluvia, de sol o de viento.   

Ser feliz por estar aquí, 
simplemente viviendo.
  
Gracias a Carlos Navarro por sus consejos y su ayuda con las ilustraciones
Todos los derechos reservados ©  Patricia TORRES

sábado, 3 de diciembre de 2016

Sin pretensión de eternidad :Dichosa Plenitud... ¿Cómo te encuentro?.


Tener que conciliar tantos aspectos distintos hace parecer que descubrir la armonía fuera inalcanzable.

   La vivencia humana es una de las más complejas, porque somos el instinto, la razón, el espíritu y las necesidades físicas.  Un todo caótico en un continuo enfrentamiento.
ilustraciones de Patricia Torres

   He reflexionado en muchas ocasiones sobre la felicidad y leí a muchos maestros que pregonaban sobre que el tesoro preciado de la dicha se conquista encontrando la paz interna... ¿Cómo?... ¿cómo no dejar que el mundo nos afecte y nos duela? Si con él hemos de convivir, ¿o será el camino la soledad? La respuesta, no ha llegado a mi aun.       

 Sé que el agua es vida y la vida es como el aagua que danza en el balanceo perpetuo del océano, nada permanece en quietud. Pero a veces no alcanzo el brillo de la luna para mantener  en control las mareas.

     Hasta ahora solo comprendo que  somos tiempo encarnado simplemente. Y la mayoría de las personas pierde la conciencia que cada día vale la pena buscar la felicidad . Clara esta, para mi, la ausencia de formulas mágicas dadoras de una dichosa plenitud, porque cada alma tiene su propia forma de encontrarla.

Mi alma se enciende con solo poseer el espíritu y el silencio para escribir estos simples renglones, que están ante sus ojos. Mi felicidad esta en el viento que nace del rió con esa fragancia a agua, aun lejos o perdida en el desierto, tan solo su recuerdo me reconforta.
Esta en la Naturaleza con sus continuas muestras de balance y belleza, como en un atardecer donde el Sol brilla atravesando  las gotas de rocío.
 O en la sensación de hacer lo correcto a pesar que el otro lo merezca, lo valore o no. 
Si la soledad te agobia, en algún momento del día y crees que sin el amor de otro no puede ser feliz.
Recuerda que tener alguien a quien amar es maravilloso.
Pero tu felicidad no puede depender de nadie más que de ti mismo. 
Búscala en pequeñas cosas que te hagan sonreír y en tu propia esencia.  

martes, 18 de octubre de 2016

Sin pretensión de eternidad: Horizonte Blanco

    Todo ser humano puede salir de los altibajos presentes en sus experiencias, encontrando un sendero lejos del ruido urbano, para contemplar en silencio el inmenso horizonte, porque aun teñido de blanco en un día sin sol, se debe apreciar su hermosura. La naturaleza esplendida y libre en el infinito campo fértil.
 Al final de la tempestad, el cielo siempre se aclara, pero aun en esta tormenta no se pierde la belleza divina, nunca he visto verde tan vivo como en el camino que dejo a mis espaldas,

 como el que respiran mis pulmones.

Y en medio de este paisaje es casi inevitable preguntarme:
  Si la vida es una continua búsqueda. ¿Sera que ocupo mi tiempo en la búsqueda correcta?
 Con esta travesía aprendí que para estar en paz  tenemos que descubrir el equilibrio en cada lugar, entre los aspectos buenos y aquellas cosas que resultan incomodas, por eso es bueno alejarse y verse con perspectiva. 
A horas de volver a la cotidianidad comprendo que los lugares no son buenos ni malos, lo importante es como te lleves con las personas que desees compartir y el grado de acceso a lo que consideres necesario, pensando bien ¿si realmente es tan necesario? 
Tener hermosos atardeceres, las noches resplandecientes adornadas por majestuosos diamantes. No es preciso más que valorar lo maravilloso ante nuestros ojos.  

Todos los derechos reservados ©  Patricia TORRES